titulos testigos

"El testigo es una sorda pero también clara y definida rebelión contra la injusticia, el abuso de poder, la opresión y otros males de nuestro tiempo"César Magrini

El testigo, los testigos, son  actores estables en la obra de Rafael Martín. Conforman la primera  y una de sus más largas series temáticas.

Los primeros testigos datan del año 1964 y son seis figuras longilíneas, de cuerpo informe, con los brazos adheridos al tronco y sin rostro. Son presencias inútiles que no ven, no oyen ni señalan nada. El personaje reaparece en la década del 70 y acompaña el período en que Rafael Martín pasa de la talla en materiales clásicos de sus años iniciales, a la técnica mixta de objetos encontrados - naturales o deshechos, industriales. con cerámica. El metal reinsertado en la aventura humana, sirve de inspiración y soporte al componente expresivo, reducido casi a rostros y manos.

En el año 1972 los testigos son grupos de varias cabezas elongadas que componen diseños sobre paneles de madera. Sus rostros enfrentan impasibles al espectador, con ojos blancos, poblados por el iris y una boca protuberante. Aparecen involuntariamente juntos por un instinto gregario pero sin reconocerse. El número de los rostros disminuye gradualmente hasta llegar a la unidad en 1979.

Un nuevo cambio de materiales aparece en los ochenta en la larga secuencia de relieves producidos de modo febril, desde el vértigo del país asomado a la guerra. El patético conjunto de cuarenta piezas guardadas entre sí estrechas analogías visuales. César Magrini, quizá el observador más agudo e impactado por la originalidad de nuestro autor, a quien aprecia como el ceramista de más talento de su generación, dijo de esa serie: "El testigo es una sorda pero también clara y definida rebelión contra la injusticia, el abuso de poder, la opresión y otros males de nuestro tiempo"

La técnica de trabajo usada en esta etapa es el collage informalista que rodea al relieve con la imagen renacentista del testigo. El resto de la composición se integra con fragmentos de metal pulido, remachado o soldado, atravesado por perforaciones, paños carcomidos por el óxido, telas rústicas arrugadas y superpuestas o tensos envoltorios que momifican la imagen, quemados por contactos con temperatura violenta y fugaz. Hay texturas de tierra primordial, enrojecida por el roce sufriente del malherido. Hay remedos de húmedas vísceras expuestas y manchas de un negro silencioso. El ciclo "Los testigos de nuestras destrucciones", es un logrado intenso dantesco por traducir los horrores infernales. Es un grito agónico, dramatizado por las estancias de un vía crucis en que el autor muere, junto a las víctimas que memoran los diseños.

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